La ciudad de Santiago, posee comunas donde nuestro pasado de hacienda se ve en las esquinas y las casas en hileras en grandes paños de terreno nos demuestran soluciones urbanas aplastante , recipiente de la migración del campo a la ciudad producida en la década del 30 y 40 del siglo pasado, la que se mantuvo hasta la explosión inmobiliaria estatal de los 60 -70, y luego el hacinamiento social producido en las periferias de la ciudad con viviendas sociales en los 80 y principios de los 90. Lo que hoy nos muestra un muy dispar panorama con la densificación con mejores estándares de finales de siglo y lo que ocurre en esta década, marcando el verdadera imagen de la mala distribución de los ingresos pero a nivel arquitectónico.
Y es en este proceso reflexivo, donde nacen algunas premisas que me gustaría compartir con los lectores de este Blog.
La extrusión de la Ciudad tan cuestionada por los habitantes de antaño, nos crea una matriz para crear algunos cuadros de análisis.
Primero, una planificación de densificación, con la creación de zonas en alturas hacia sus bordes comunales, creando así zonas urbanas de alta densificación que a su vez nos marquen umbrales de traspaso entre una identidad y otra, evitando la proliferación de edificios en barrios de baja altura, consolidados en su habitar social, y en su forma de percibir los horizontes.
Segundo, la intersección de vías principales de una comuna, según los PRC, debieran ser el recipiente para generar la mayor altura y a su vez la mixtura de usos para generar centros urbanos locales, auto sustentando la comuna en empleo, educación, diversión, vivienda. Lo que creará identidad comunal y a su vez minimizar los traslados en la megalópolis de Santiago y sacar de nuestro vocabulario la común frase “Comunas dormitorios”, la que es el reflejo de una mala planificación urbana.
La Ciudad de Santiago, posee una morfología geográfica de características considerables, la que no ha sido aprovechada en la configuración de nuestra ciudad, Hoy es el momento, cuando nos encontramos en un boom inmobiliario y de densificación de barrios de baja altura. La arquitectura del paisaje se debe hacer presente en el diseño de ciudad que proyectamos, que los cerros insertos en comunas aparezcan fortalecidos en sus bordes y sean los generadores de horizontes, que el sol sea nuestra búsqueda en el emplazamiento de nuestros edificios, el cual nos ayudará en un tratamiento de energía pasiva, generando mayores grados de confort al interior del edificio, que la dirección del viento sea considerada en el diseño de nuestros edificios utilizando sus potencialidades en el tratamiento de climatización interior del inmueble y al proyectar un conjunto de edificios la configuración de microclimas. Provocar efecto venturi en las avenidas de gran transito vehicular para minimizar la polución estanca. Que las áreas verdes no sean la resultante de un edificio, sino que se integre en el desarrollo proyectual, que el desarrollo de fachadas verdes no sean por modas sino que proliferen y se transforme en una variable más, en el proceso reflexivo arquitectónico.... Continuará